martes, 1 de abril de 2008

Peliagudo

Mientras conduzco, pienso en lo afortunado que soy. El trayecto del trabajo a casa lo puedo realizar por calles interiores, casi siempre semivacías. Lo que convierte el retorno en un relajante paseíllo las más de las veces.
En estas deliberaciones me encuentro al llegar a semáforo, ahí me sorprende una voz femenina:
- ¡Popotes!

No ubico, bien a bien a quién le hablan o a qué se refiere la voz, giro la cabeza y me encuentro con una mujer de unos indefinibles e indefendibles 60 o más años.
- Que si quiere popotes…

Veo que ofrece paquetes de popotes y sí, sí se dirige a mí.
- No muchas gracias.
- Son de plástico cristal, de colores y flexibles…
- No, se lo agradezco, pero no traigo dinero

La dama me mira y me dice mostrando las desdentadas encías en un intento de sonrisa:
- Si le digo algo, ¿no se enoja?
- Perdón…?
- Que si le digo no se enoja…

Balbuceé algo como: Pssnosesisi, este mmm…

- Necesita vitaminas!
- Vitaminas?
- Sí, joven, para que le salga pelo.
Me decía entusiasmada mientras se tiraba los folículos pilosos de su cana pero hirsuta cabellera.
- La B-12 es muy buena, si muy buena para el pelo… festinaba, mientras tras los gruesos cristales de sus anteojos chispeaban sus ojillos.
- Bueno, sí

La luz del semáforo ya era verde, de manera que comencé a avanzar.
- Adiós! Me dijo todavía.
- Adiós, ¿gracias?
- Ándele.

Al pasar la calle, aún la vi por el espejo retrovisor: muy risueña, moviendo la mano.
La próxima vez, mejor le compro unos popotes.

2 comentarios:

mafalda dijo...

.....

Jajajajajaja... muy bueno, mira que en esta ciudad nos pasa cada cosa.

Te contaré que yo me caracterizo por andar por las calles como alma perdida, ensimismada, en pocas palabras en la total tarugues, un día iba caminando en ese trance particular, de pronto aparece una pequeña como de 9 años y me dice: "cinco por cuatro", yo de inmediato le respondo : "pues veinte ¿no?", levanto la mirada y miro que vendía pulparinos; ¡pucha! que suelto la carcajada, y no solo yo, sino unas personas que pasaban por el mismo rumbo y cerca de mi.

Solo falta que te vendan condones en las esquinas jejejeje....Mmmm ¿popotes? que simpático......

Saludos para ti Enrique.

Mafalda

Hugo dijo...

¡Y la B-12!
Bien, por esos pequeños asideros de extraña ironía. Me sorprende la fantasía, pero más la realidad.
Un abrazo y un saludo, en verdad se agradecen tantas cosas.