domingo 1 de noviembre de 2009

Catorce

El 30 de octubre cumplió 14 años el hijo mío, querido de mi corazón.
Fuimos a comer acompañados de dos de sus amigos y su madre, a Italianni's de Santa Fe. Puras risas, tonteras y más risas entre el trío de adolescentes.
Veo a Enrique y parece mentira que apenas ayer lo cargaba, le hacía avioncito, jugábamos luchitas (bueno, eso todavía) y ahora es un larguilucho mozalbete más alto que sus progenitores.

Le llevé de regalillo pal día, un DVD de Led Zeppelin y una bufanda.
Digo, ya anda en ondas más creciditas y resulta que le gusta el rock. Bueno pues un obsequio que esté en sintonía, no?

Al salir de la comida, los tres alegres compadres decidieron entrar al cine, pero eso sí, solos. No es cosa de quemarlos socialmente acompañádolos, ellos ya deciden y hacen sus cosas, ok?. Al llegar a taquilla, se pusieron de acuerdo y decidieron ver... Toy Story en 3D.
Esos adolescentes...

Su mamá y yo, nos retiramos sonrientes a ver aparadores.
Fue una grata tarde.

Un abrazo grande, enorme, para mi muchachote. Se lo merece, ¡Es un buen chico!

lunes 26 de octubre de 2009

Paseo ciclista


Este domingo 25 de octubre de 2009 me había propuesto completar el circuito ciclista que el último domingo de cada mes se realiza en esta capital mundial del imeca y el tlacoyo.
Con ese propósito me dirigí hacia la colonia Condesa a bordo de mi súper chevy, con todo y bici.

A un par de cuadras del circuito me estacioné.

Monté en mi jumento de aluminio y acero y a darle al pedal.

Ya había asistido a los paseos dominicales, que van desde El Ángel hasta el Zócalo, pero nunca había intentado recorrer completo el llamado "Ciclotón", que es un anillo de 30 kilómetros de circunferencia.

Como en los paseos anteriores, es un rato realmente agradable el que se pasa mientras se recorren las calles sin vehículos automotores y en compañía de decenas de ciclistas, patinadores y viandantes. Es una hermosa ciudad, la gente es veinte veces más amable y el ambiente es de contento general.

La bicicleta posee el encantador poder de transportarnos siempre a momentos felices de la vida, a tiempos más relajados que se acompañan de frescas brisas. En un día soleadito, en una calle arbolada, ir en dos ruedas de cara al viento es un puro contento.

En fin, tomé Reforma, Avenida Juárez, Bolívar, Salvador, 20 de noviembre, Fray Servando, Taller, Francisco del Paso y Troncoso, Viaducto, hasta Río Churubusco o, si se quiere, el circuito interior, digamos a la altura del Palacio de los Deportes, hasta ahí todo había sido cocer y cantar. No contaba con los puentes a desnivel durante el resto del trayecto.

Pedal y fibra, decía mi padre, y ahí te voy. Sin falsa modestia he de decir que no flaqueé en ninguno de ellos. Cada puente, llegado su turno, me vio subirlo con ritmo (pausado, tampoco se trata de presumir) y bajarlo en veloz desliz.
Aunque he de confesar que llegando al cruce con Tlalpan comencé a calcular cuánto me cobraría un taxi por llevarme con todo y bici hasta mi auto, sin embargo, terminando de subir el cruce con División de Norte, sentí nuevo ánimo, y ahí mismo recobro el gusto del paseo. Paso por encima de Cuauhtémoc (la avenida, no nuestro prócer), enfilo hacia Universidad, lo paso casi silbando (zigzagueando en la subida, una técnica que hace dos puentes inicié ante la mirada casi divertida de algunos otros pero que a esta altura ya utilizan más de tres) llego hasta Insurgente y ahí nos detiene el semáforo. Cruzamos y nos enfilamos a Patriotismo, una vez ahí, me voy llenando de alegría. Es seguro que voy a terminar el recorrido, pero ahora amenazan unos negros nubarrones con liberar su carga y empaparnos de un momento a otro. Le pongo velocidad al asunto.

Nos adentramos en la Condesa y al ver la esquina de Vicente Suárez, me enfilo hacia mi coche.

- Ya nos abandona joven? Me dice jocoso un poli cuando ve que salgo de la vía ciclista.
- Nop, ya acabé el circuito! Le digo sonriente
- ¡Vientos! Me dice con el pulgar levantado

Llego al súperchevy, desmonto la bici, la achico, la guardo. Terminé.
Me acomodo en el asiento y en ese instante comienza a llover. Para mí, en el rompecabezas que puede ser lo cotidiano, hoy todo ha encajado perfecto: la ciudad, la bicicleta y el tiempo.
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martes 20 de octubre de 2009

Amostazarse

Como me pasa de tiempo en tiempo, curioseo por el diccionario que don Sebastián de Covarrubias titulara como Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611).
Más que buscar en específico (aunque lo he tenido que hacer alguna vez), voy paseando por las páginas viendo las palabras y sus explicaciones.
Valen muchas lo que un viaje al pasado.
Me llama la atención que 'México' aparece desde entonces así, con su 'x'; y que no obstante lo cual todavía haya quienes continúan escribiéndo 'Méjico', especialmente en la Península Ibérica.

Bueno, geografía aparte, traigo un término que jamás había escuchado, que me ha resultado muy simpático y que pienso utilizar a la primera provocación.

AMOSTAZARSE. Vale enojarse, porque así como el humo de la mostaza fuerte sube a las narices y las hincha y pone coloradas, así el enojo y la cólera envían a las narices semejantes humos con que alteran al hombre y le sacan de juicio, poniéndole en furor; y así decimos: Guarda no se me suba la mostaza a las narices. 2. Amostazado, el que está sentido y con ánimo de vengarse.

Así que ya lo saben: cuidado con que alguien se amostace, porque puede llegar a sentirse amostazado y entonces sí: ¡aguas!

Está genial.
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domingo 4 de octubre de 2009

Cero y van dos

Así o asado pero tan pronto como cada día dejó correr sus minutos en hordas de segundos hasta invadir dos vueltas completas al calendario, así se fue este tiempo hasta alcanzar el segundo aniversario de escribir en este espacio.
Gracias a cada uno y cada una de quienes se han dado una vueltecita por esta su casa, aunque a veces haya tiradero.

Buena fortuna a tod@s!



PS: Por supuesto, dos de octubre no se olvida.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Un pasito

Hay momentos que sólo al paso del tiempo sabemos su dimensión.
Ayer por la noche, me costó un trabajo enorme conciliar el sueño. Vuelta para acá, ahora para allá, una partida de solitario, lectura, hasta sentir como el párpado se espesa y pesa.
Apago la luz. Giro y me duermo... quince minutos.
Es claro que la presión para nivelar la nave se va sintiendo, me digo a mí mismo que en todo caso, tampoco se trata de hacerle al héroe. Mañana reorganizo mis papeles y vuelvo a dirigir las baterias a lo que había venido haciendo.
Más tranquilo, intento dormir, comienzo a oir música con mis audífonos, me entran ganas de echarme una bailadita. ¿Y por qué no? Me levanto de la cama y a oscuras bailo un par de rolas del maese Marley. Recupero el buen humor.
Me acuesto nuevamente, cierro los ojos y pienso que, pase lo que pase, lo único que requiero es no perder el ánimo ni dudar de mi propia capacidad para hacer lo necesario y lo debido. No tengo por qué flaquear. Me duermo.

La primera llamada de la mañana: "Enrique nos podemos ver a las diez? Quiero cerrar el pedido"
Estoy a la hora convenida y salgo a las 12 con un cheque en la mano -el primero en un buen rato- y una sonrisa en la cara. No es mucho, pero es mío.

Puede ser un inicio o un epílogo, no lo sé, ya se verá.
Ah! pero eso sí, nada le quita su sencilla alegría a este pequeño episodio.
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sábado 19 de septiembre de 2009

Hoy en el pasado

Para Deniche

Llega en pies de algodón, suave y definido el recuerdo de un algo que nos toca, súbito pero gentil nos captura, nos lleva desde hoy hasta allá, atrás, a un punto acidulado, azur, malva, grana o sinople lejos, tanto como ayer, tanto como veinte años o más en el pasado.

Nos vemos ahí y ahí nos vamos.

Nos llevan a los sabores, se renuevan aromas y el momento se matiza con colores, mientras campean por la mente lo mismo el candor que la tristeza, la carcajada o la vergüenza, aciertos y errores. Aquella pequeñas cosas, cuenta y canta Serrat, que nos dejó tiempo de rosas, en un rincón, en un papel, en un cajón.

Y queremos saber de ella, quieren saber de él. Alegrarnos porque está bien, invitarle a charlar, a verse en un café y que sólo dos lo sepan, no porque esté mal, sino porque así es como debe ser, para que tenga sentido, para que nos haga bien, ese sabernos hoy un poquito en el ayer.
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martes 8 de septiembre de 2009

Me lleva...

video

sábado 5 de septiembre de 2009

Hanussen

En una de las muestras de cine en esta Ciudad de los Palacios, allá por 1985 u 86, vi entonces una película que me llamó poderosamente la atención y de la cual que creía recordar la historia, de hecho creo que en más de una ocasión la utilicé en ejemplos o para salpimentar alguna charla.
La volví a ver hace unos días.
Si bien algunas partes eran tal cual las recordaba, en lo medular, la película era diferente.
Creo que esto bien puede ser una forma de apropiación en el que la historia se va adecuando a como quisiera que hubiera sido para apropiármela por entero. Puede ser, pero eso será materia de comentario en otro momento.

El caso es que disfruté de la trilogía de István Szabó acerca del imperio austro-húngaro: Mefisto, Coronel Redl y Hanussen, a la que me he referido es a esta última.

Erik Jan Hanussen, en quien está inspirada la película, fue un personaje que adquirió cierta notoriedad durante los primeros tiempos de los nazis en el poder. Calificado como vidente, tuvo un trágico desenlace su existencia. Me abstengo de detalles, les recomiendo la película.

En fin, el caso es que durante la cinta, Hanussen se reúne con algunos notables en Berlín, quienes se interesan por saber cuanto el personaje pueda decirles acerca del futuro. En determinado momento, Hanussen fija la mirada y habla, esbozando escenas que, no sé por qué, me resultaron familiares. Os dejo sus palabras, ahí me avisan si les suena como que a algo que pasa en algún sitio lejos, muy lejos, de la sana, vigorosa y estimulante realidad de esta nuestra tierra de la serpiente y el nopal, según lo expresado por nuestro presidente en sus mensajes de recientes fechas.
Habla Hanussen:
“Veo 100 mil marcos flotando en un canal, fueron tirados por un mendigo.
Un periódico que costaba 100 mil en la mañana cuesta 500 mil por la tarde.
Los que habían prosperado, ahora son mendigos. Los especuladores y los timadores ahora han prosperado.
Veo a innumerables hombres parados frente a restaurantes, desmayándose de hambre bajo la mirada indiferente de los que están adentro.
Aparadores llenos, pero unos no pueden comprar ni una manzana podrida a sus hijos.
Las disparidades crecen.
La corrupción hace a un lado los intereses comunes. Hay un enorme vacío y en él hay ancianos enfermos y jóvenes sin oportunidades. Necesitan pan, trabajo, seguridad y orden y lo que tienen es odio.
Ellos odian esta república. Veo odio en sus ojos.
Es un odio que podría usar un demagogo.
Es un terrible tiempo de espera, es como caminar en una cuerda sobre un abismo,”

El personaje calla, la escena sigue; en la realidad histórica, al poco tiempo Hitler ascendió al poder.
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domingo 23 de agosto de 2009

De regreso

Vaya, pues nuevamente me venía ganando la falta de letras para llenar la blancura del papel.

Digo, de fodongo no he estado, pero el cambio se ha llevado su tiempo y como frecuentemente ocurre, es en la mente donde se lleva a cabo el mayor esfuerzo para que las cosas tomen el cause deseado. Creo que voy en la dirección correcta. Ya comentaré detalles.

Paso a cuestiones de interés general.

Leo las nuevas acerca de los recortes presupuestales. Dan mello.
Estoy de acuerdo en que se debe racionalizar el gasto público y lo estoy a pesar de que yo mismo he sido ya víctima de ello. Es preciso que las finanzas se redireccionen y se apliquen los dineros a lo verdaderamente necesario. Ahí es donde tengo bien fundadas dudas. No veo rumbo.

Adolece el país de un objetivo claro para todos.
Desde mi óptica, se ha y se sigue ejerciendo el gobierno sorteando lo emergente, muchas veces posando para las cámaras y en medio del juego de la política “por razón de estado” que en realidad es una reyerta de múltiples frentes entre decenas de actores, quienes en muchas ocasiones son hasta ¿compañeros? de bancada partidista. Un atolondrado baile de máscaras. Muchos chafas y no pocos mezquinos.
Bueno, eso será materia de otro comentario.

Lo que hoy me preocupa es la alarmante falta de sensibilidad social, de capacidad para tomarle el pulso a la ciudadanía en un momento que creo puede resultar especialmente delicado.

Estamos en una crisis económica de dimensiones colosales (parece que ya nos dimos cuenta que sí era cierto y no un cuento) y en este nuestro México lindo y querido no hay recursos suficientes en las arcas, el excedente obtenido de los altos precios internacionales de petróleo en los años anteriores se gastó alegremente en faraónicas obras de construcción de puestos burocráticos. Hoy ya los precios se ubicaron muy por debajo incluso de cómo fueron considerados para efectos del presupuesto de egresos. Y resulta que hay que pagar esta obesa estructura y con la novedad de que no hay lana.
En las rotundas palabras del Secretario de Hacienda, hay un boquete en las finanzas de unos 300 mil millones de pesos para el presupuesto del ya cercano 2010 (el del bicentenario). Se acabó la borrachera, llegó la cruda y ¡maldita sea! justo cuando no nos alcanza ni para comprarnos unos alka seltzers.

Pues en medio de todo esto, dentro de las privilegiadas mentes que prometieron que esta sería la patria que “un empleo a cada hijo le dio” la solución que ha surgido y que amenaza con ponerse en práctica es la creación de nuevos impuestos. Esto, de ocurrir, creo que será una equivocación monumental. Dentro de un ambiente mayoritariamente pesimista y entre noticias de sueldos y prestaciones para funcionarios que indignan a la inmensa mayoría de la población, se quiere obtener más dinero de los ciudadanos para mantener una pesada burocracia y a una que otra instancia de gobierno absolutamente inútil.
Es decir, Hacienda va a reventar a quien se deje, a exprimir todavía más a quienes cumplen y que lo hacen a pesar de un sistema impositivo enredado que induce a trampas de recolección más que a fomentar la participación civilizada y razonada.

Curiosamente, no he leído de algún plan para generar riqueza, ¿será que es más fácil repartir pobreza? Por supuesto, parece más sencillo arrebatar apoyado en la ley que producir con base en la inteligencia o el talento.

Nuestro sistema es costoso, ineficiente, ineficaz e inefectivo. No hay dinero que alcance cuando el gobierno quiere ser rico mientras el pueblo es pobre.

La liga está muy tensa y las presiones sociales, exceso de imposiciones, inseguridad, desempleo, futuro dudoso, injusticia, cada vez más se concentran, oprimen y lastiman a una clase media (o lo que queda de ella) que se ve cercada entre la imposibilidad de progresar (que ya lleva rato viviendo) y el peligro (que ya comenzó) de perderlo todo.

Hay que releer historia. La clase media una vez harta o acorralada es generadora de revoluciones. Dejarnos de bobadas, en verdad, como sociedad estamos entrando a la zona en que apostar a la resignación ciudadana es el equivalente a darle cerillos a un borracho para que fume junto al depósito de pólvora y esperar que no pase nada.
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domingo 12 de julio de 2009

Troya



Cada que un ciclo cierra su propio tiempo queda en el ánimo alguna duda de lo que habrá de venir.

En la encrucijada no de elegir un camino, sino de abrir una brecha, dudo. No es fácil. Tampoco lo es continuar marchando por la misma vereda.

La estrechez de miras amenaza con imponerse.

De las maneras de ganarse la vida, cualquiera que se base en cerrar los ojos me parece de las más desagradables, ya no digamos ante crímenes o deshonestidades, nada tan melodramático, sino incluso hacerlo ante mentes pequeñas, obtusas y obnubiladas. Lo sencillo muchas veces puede ser callar y obedecer, dejarse llevar por la corriente y esperar paciente y dócil la llegada de la quincena. No siempre es posible.

Decir esto no significa creer en una cierta superioridad ante el común de los congéneres o colegas. Nada de eso. En mi caso, me reconozco ignorante y lleno de defectos, por eso creo que no puedo permitirme el lujo de quedarme en la misma circunstancia.

Si bien lo nuevo presenta incertidumbre y riesgo, una prolongada estadía en la zona de confort amenaza con anquilosar cuanto puede ser susceptible de movilidad y mejora. Agua que se estanca, se pudre.

De vez en vez, no hay más remedio que dejar Ítaca y marchar hacia Troya. No es un sitio, es un estado mental que acepta el desafío y toma acción para el cambio. Caminemos.
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