martes, 27 de mayo de 2008

Barbas tienes...

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Mi padre era un caso especial respecto a la tecnología. Le costaba adaptarse.
Recuerdo cómo insistentemente sus amigos le urgían a modernizar el automóvil, la televisión o cualquier otro de cachivache por el estilo. Le daba risa.

En casa, era todo un caso el de la televisión. Siempre teníamos un modelo con ya varios años de servicio, excepto cuando surgió una empresa de telerenta, la cual por una cuota mensual alquilaba el aparato y, en caso de descompostura, lo sustituía por otro el mismo día. Un buen servicio. Pero ocurrió que la empresa cerró y adiós a la tele.

Compró entonces mi padre una tele de color (teníamos una en blanco y negro).

Al paso del tiempo y a fuerza del uso, ocurrió un curioso fenómeno: la tele de color se convirtió en una de blanco y negro, mientras que la de blanco y negro quedó degradada a radio, pues perdió la imagen.

Huelga decir que ambas tenían controles manuales, pues a mi padre le parecía innecesario el control remoto teniendo cuatro hijos a los que podía indicar que cambiaran de canal, subir o bajar el volumen, ajustar la pantalla, etc. El servicio de cable llegó hasta que pudimos costearlo los hijos y con él, el bendito control remoto, al que, por supuesto, luego mi Jefe se hizo adicto.

Por ello me resultaba muy curioso que en materia de afeitado mi Papá siempre estuviera dispuesto a intentarlo todo.

Cuando yo era niño lo recuerdo con la máquina Gillette de una sola hoja, la cual se fijaba al cabezal mediante un mecanismo de tornillo, luego salió al mercado la de hojas gemelas, la cual adquirió de inmediato; vino la de cabeza móvil y para luego es tarde la adquirió; en cuanto llegó la de tres hojas, tampoco lo pensó demasiado: a los pocos días ya estaba lista en su lavabo. A lo que no renunció fue a enjabonarse la cara con brocha de cerdas naturales y a ponerse esos “after shave” a base de alcohol que podían hacer derramar lágrimas al más bragado de los hombres al aplicarla generosamente en el rostro luego de una afeitada realmente al ras. Eso sí, dejaban la cara con la tersura, suavidad y lozanía sólo equiparables con la de una candorosa colegiala.

Tenía una máquina eléctrica de afeitar, pero nunca le tomó gustó (Con ese armatoste conseguí la difícilmente igualable hazaña de cortarme mientras me rasuraba).
Cuando mi Jefe ya estaba enfermo y le costaba el afeitado, mi hermano le obsequió un modelo más moderno (no mucho, sólo unos 30 años). Aunque agradeció el gesto y la utilizó, no creo que haya sido de su completo agrado. Cuando podía se afeitaba con jabón y rastrillo.

Y, ¿a qué viene esto? Bueno, recién me compré un nuevo rastrillo de afeitar. Viene con tres hojas en paralelo, mecanismo flotante, cabeza móvil, banda lubricante hidrosoluble, franja de hule estriado, mango antiderrapante, diseño aerodinámico, “look” deportivo y está equipada con mecanismo emisor de “micro vibraciones”. Me cai que le hubiera encantado.

lunes, 19 de mayo de 2008

Ni soñado…

…
Hace ya tiempo que ciertos eventos me preocupan. Son muchos los días sin encontrar cómo solucionarlos. De la frialdad a la cortesía, de la mano izquierda a la derecha, de la franqueza al disimulo, de la razón a la emoción. No hay modo y sin embargo, me he empeñado, pensando que he de hallar el modo de arreglarlo todo. Hasta hoy.

La meridiana claridad llegó durante la noche. Dormí, soñé y comprendí.

En mi sueño, me encuentro en una casa con varios cuartos, en apariencia algunos son una especie de consultorios, pero hay también otros más hogareños; además, veo una sala de estar amplia, cómoda y decorada como para una acogedora reunión de familia. Recorro la casa sin prisas curioseando aquí y allá.

En uno de los pasillos, llego a una habitación y dentro de ella me encuentro con mi padre, quien arma un rompecabezas impreso en blanco y negro. Me da gusto volver a verlo. Hace ya siete años que falleció.

Nos saludamos como si nada hubiera pasado, con esa familiaridad del trato diario que con tanta solidez construye las relaciones duraderas. Me siento frente a él, pregunta cómo estoy, digo que bien. Señala el rompecabezas y me dice si quiero ayudarlo. Acepto y comienzo a trabajar en recomponer la figura ordenando sus partes. Aunque logro ver la imagen completa, no consigo hacer que las piezas se unan.
- Oye Papá, estas piezas no encajan.
- Es cierto, no encajan.
- No se puede armar
- Bueno, pues si no se puede…

Lo miro tratando de adivinar si es una de sus bromas, pero él está calmado. Toma el rompecabezas y comienza a armarlo tranquilamente.
- Pero si las piezas no encajan…
- No encajan cuando tú lo armas.

Pienso un momento.
- O sea que éste rompecabezas no lo puedo armar yo.
- Así es, tú no lo puedes armar. No depende de ti.

Él ha comprendido perfecto lo que me pasa y yo he entendido. Descanso en la silla, le observo y aunque siento cómo comienza a hacérseme un nudo en la garganta, mi padre me mira y entiendo que no es la ocasión para ponerse sentimental. Sonreímos tranquila y simultáneamente. Me levanto, nos despedimos y salgo de la habitación.

Instantes después, despierto.

Me incorporo y me siento en la orilla de la cama, ahí noto dos cosas: estoy realmente descansado y, además, esta mañana parece particularmente clara.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Tragedias asiáticas

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Primero, un inclemente ciclón azotó furiosamente al sufrido pueblo de Myanmar, el cual se vio severamente afectado. Se cuentan por decenas de miles a los muertos. Por si esto fuera poco, el increíblemente cruel e idiota régimen militar que gobierna el país, ha impedido el libre tránsito de la ayuda internacional, tan urgente y necesaria en estos momentos para los cientos de miles de damnificados.

Por otro lado, un terremoto sacudió duramente a China, que se prepara con todo para ser anfitriona de la fiesta deportiva más grande del planeta, mientras su gobierno no tiene empacho en reprimir con toletes y balas a quienes buscan la apertura democrática dentro de su territorio o un respiro a la ininterrumpida violencia en tierras tibetanas.
El fenómeno natural en China ha dejado, también, miles de muertos.

Las labores de rescate en ambas naciones se llevan a cabo en el marco del dolor humano, las lágrimas de los deudos, la valentía de quienes arriesgan la vida misma por los demás y la solidaridad, esa bendita solidaridad, que mueve a los seres humanos, más allá de colores, ideologías, religiones.

Vayan mis condolencias a quienes padecen hoy las desgracias ocasionadas por la naturaleza.
Vaya también mi perenne condena y repugnancia para quienes, aun ante la tragedia, son incapaces de la más elemental decencia en las labores de gobierno.

viernes, 9 de mayo de 2008

Mil caminos.

Parece una perogrullada señalarlo, pero la realidad es como es.
Faltaría agregar: y no puede ser de otra manera.

A pesar de la multitud de opciones que durante el día enfrentamos, elegimos siempre una. Lo mismo hace el resto de las personas. Los animales, sencillamente reaccionan y hacen aquello que les permite u ordena el instinto. El mundo incesantemente se transforma, soplan brisas, aires ciclones y huracanes, las corrientes y mareas fluyen, las placas tectónicas lentas, pero imparables, moldean la superficie del planeta. A escala menor, átomos, moléculas y células (me encantan las esdrújulas) se combinan y recomponen. Todo ello de forma tal que nos presentan a la realidad como podemos percibirla en el momento. Y todo ello tuvo que ser así, pues de haber ocurrido de manera distinta, la realidad sería otra y no la que vemos.

¿Estamos pues condenados a sólo tener un tipo de realidad material?
La respuesta es sí.

Habrá quien alegue que, por ejemplo, aquel que consume alguna sustancia puede tener acceso a una realidad diferente. No lo creo, sólo podrá tener una percepción distinta de la realidad, pero ella permanece igual.

No obstante, la realidad no tiene que ser forzosamente una cuestión predeterminada por cuestiones infra o meta humanas.

Las acciones de hoy son las modeladoras del mañana, del mismo modo que las de ayer son las que definieron el hoy. El asunto es, entonces, saber decidir las acciones correctas para obtener los efectos deseados, hacernos cargo de nuestros actos tanto individuales como colectivos con el propósito de vivir como se quiere y no como se puede. Que nuestros actos propicien necesariamente el futuro que se busca y no dejar esto como un asunto de la suerte.

Creo que buena parte de la consecución de la libertad estriba en ello.

miércoles, 23 de abril de 2008

Fechas vemos…

Hoy es la fecha elegida para celebrar el día internacional del libro. Como muchos sabemos, es el día en que se conmemora el fallecimiento de dos de los más grandes escritores que han pisado la faz de la tierra: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

El 23 de abril de 1616, ambos murieron, lo que pocos saben es que aunque fueron exactamente en la misma fecha, los sucesos no tuvieron lugar el mismo día.

Es necesario recordar que durante siglos se utilizó el llamado calendario juliano, establecido por Julio César en 45 a.C. En él se había fijado la duración del año en 365 días y un cuarto. Lo cual era bastante exacto, pero el diferencial de minutos por año, se había sumado y en el siglo XVI totalizaba ya un desfase de varios días (unos doce).

La iglesia había advertido el error y puso manos a la obra, con la finalidad de reparar el asunto. Desde 1545, durante el papado de Pablo III, se decidió corregirlo, pero no fue sino hasta que Gregorio XIII arribó al trono de san Pedro en que se puso remedio.

En bula emitida en febrero de 1582, se ordenó que al jueves 4 de octubre le seguiría el viernes 15 de octubre ese año. Santo remedio. (el porqué de la fecha, es otra historia)

De modo que, bula de por medio, así se hizo por todo el mundo. Bueno, casi.

A decir verdad, se aplicó de manera inmediata en Italia, España (supongo que en todas sus tierras de ultramar), Portugal, Francia y Luxemburgo. El resto de Europa y del mundo lo fue haciendo de manera paulatina, por ejemplo: en Inglaterra entró en vigor en 1752, en Japón en 1873, Rusia en 1918 y Grecia hasta 1923. O sea que la cosa fue tomada con calma.

Así las cosas, rigieron dos calendarios diferentes en el mundo.

Para el caso que nos ocupa, en el año de 1616 Inglaterra tenía el viejo calendario juliano en uso, mientras que España ya usaba el nuevo calendario gregoriano.

De modo que cuando Don Miguel de Cervantes murió, el 23 de abril en España, en Inglaterra era apenas el 13 del mismo mes, y cuando a Don William le tocó el turno de entregar cuentas al creador, en España ya era el 3 de mayo, aunque en Inglaterra fuese el 23 de abril.

De lo que se entera uno…

miércoles, 9 de abril de 2008

Tempus fugit

El ser humano ha conseguido medir con extraordinaria precisión el paso del tiempo.
Para los fines de la vida diaria, la unidad denominada como “segundo” parece ser suficiente y, para los estándares de impuntualidad mexicana, incluso exagerada.

De acuerdo con el Sistema Internacional de Unidades, un segundo es igual a 9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (133Cs), medidos a 0 K. Acerca de lo cual sólo sé que “0 K” (la temperatura a la que se hace la medición) es de -273.15 grados centígrados (el cero absoluto) y lo demás me resulta una variante del sánscrito traducido al japonés por un malayo ebrio.
Sin embargo, en ocasiones resulta imprescindible contar con mediciones aún más precisas para fines específicos.
A manera de ejemplo: centisegundo; milisegundo; microsegundo; nanosegundo; picosegundo; femtosegundo; attosegundo (0.0000000000000000001 de segundo).

A pesar de todo ello, determinar la duración precisa de un instante ha resultado un desafío más allá de las capacidades tecnológicas humanas. Hasta hoy.

Efectivamente, lo que ningún medio había podido definir con la exactitud que el asunto requiere, ha sido posible hacerlo en esta Ciudad de México.

La experiencia urbana, la reflexión paciente y el dedicado esfuerzo de abstracción de quienes habitan este valle, han dado un fruto maduro, exacto y quintaesencial. Justo es ponderar dicho logro y regodearnos en ello.

Sin más preámbulo:

Instante: periodo de tiempo que transcurre entre que la luz del semáforo se pone en verde y el imbécil de atrás nos toca el claxon.

Una joya.

martes, 1 de abril de 2008

Peliagudo

Mientras conduzco, pienso en lo afortunado que soy. El trayecto del trabajo a casa lo puedo realizar por calles interiores, casi siempre semivacías. Lo que convierte el retorno en un relajante paseíllo las más de las veces.
En estas deliberaciones me encuentro al llegar a semáforo, ahí me sorprende una voz femenina:
- ¡Popotes!

No ubico, bien a bien a quién le hablan o a qué se refiere la voz, giro la cabeza y me encuentro con una mujer de unos indefinibles e indefendibles 60 o más años.
- Que si quiere popotes…

Veo que ofrece paquetes de popotes y sí, sí se dirige a mí.
- No muchas gracias.
- Son de plástico cristal, de colores y flexibles…
- No, se lo agradezco, pero no traigo dinero

La dama me mira y me dice mostrando las desdentadas encías en un intento de sonrisa:
- Si le digo algo, ¿no se enoja?
- Perdón…?
- Que si le digo no se enoja…

Balbuceé algo como: Pssnosesisi, este mmm…

- Necesita vitaminas!
- Vitaminas?
- Sí, joven, para que le salga pelo.
Me decía entusiasmada mientras se tiraba los folículos pilosos de su cana pero hirsuta cabellera.
- La B-12 es muy buena, si muy buena para el pelo… festinaba, mientras tras los gruesos cristales de sus anteojos chispeaban sus ojillos.
- Bueno, sí

La luz del semáforo ya era verde, de manera que comencé a avanzar.
- Adiós! Me dijo todavía.
- Adiós, ¿gracias?
- Ándele.

Al pasar la calle, aún la vi por el espejo retrovisor: muy risueña, moviendo la mano.
La próxima vez, mejor le compro unos popotes.

miércoles, 19 de marzo de 2008

No es por presumir...

El buen amigo Juan de Lobos me ha hecho favor de otorgarle este galardón a nuestro sitio.
Aquí lo muestro con gusto y lo comparto.

¡Gracias Juan y mándale un abrazo grande a Francisco!

lunes, 17 de marzo de 2008

Deporteando

Domingo 16 de marzo.
Corre el minuto 62 del partido entre las selecciones de futbol preolímpicas de México y Haití. El representativo azteca necesita ganar por cinco goles de diferencia para aspirar a continuar con vida en el torneo calificatorio para los juegos olímpicos de Beijing, a celebrarse en agosto de 2008.

Recién acaban de conseguir la segunda de las cinco anotaciones que requieren.

El mexicano Edgar Castillo emprende una escapada por la banda izquierda y encara a un rival dentro del área, consigue eludirlo y, con ello, parece crear una oportunidad clara para enviar un centro potencialmente fulminante, pues cuatro de sus compañeros merodean la portería y la marca de los haitianos deja mucho que desear; pero Castillo no centra, ni siquiera continúa con su carrera, con descaro y falta de vergüenza, se tira intentando engañar al árbitro y que éste conceda un tiro penal. Falla miserablemente en su intento. Los caribeños se hacen con el balón y en un suspiro cruzan la cancha hasta los linderos del área mexicana, desde ahí su atacante larga un disparo al estilo de los clásicos: fuerte, raso y colocado. Es inútil la estirada del longilíneo Guillermo Ochoa. La meta es alcanzada y entonces los cartones se ponen dos a uno.

Ni las fallas infames de Landín y Fernández me parecieron tan penosas como el grotesco espectáculo de recibir un gol como consecuencia de intentar engañar antideportivamente.

Al finalizar los noventa minutos de juego (más cinco añadidos por el silbante) el marcador dice: México 5, Haití 1. Los mexicanos están eliminados. No asistirán a los Juegos Olímpicos.

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Sábado 15 de marzo en Las Vegas, Nevada.
El filipino Manny Pacquiao enfrenta al mexicano Juan Manuel Márquez por el título superpluma del Consejo Mundial de Boxeo.

Tras dos buenos primeros asaltos del mexicano, en el tercero, el filipino hace valer el terrible poder de sus nudillos y con violento izquierdazo pone de cara a las lámparas a su oponente. Márquez se levanta, capea el temporal y logra terminar de pie.

Todo pundonor y coraje, el mexicano devuelve golpe por golpe el resto de la pelea y en el octavo episodio conecta demoledores ganchos a su rival, poniéndolo al borde del knockout, pero Pacquiao también es un guerrero indomable y se mantiene en el combate.

El mexicano ha sido cortado. Producto de un cabezazo, tiene un tremendo tajo encima del ojo derecho, que amenaza el que pueda continuar. Pero el filipino presenta también las huellas de la paliza: dos cortes ensangrientan su rostro.

Tras doce asaltos de brutal pelea, ambos llegan lastimados, exhaustos, pero gallardos y bravos hasta el final. El público les brinda una prolongada ovación.

Márquez ha conseguido conectar mayor número de golpes y en varias ocasiones puso en malas condiciones a su oponente, en la esquina de Pacquiao no hay confianza, saben que la pelea ha sido dura y que lo han castigado como nunca.

Sin embargo, una decisión dividida otorga la victoria al filipino, me parece que injustamente.

Cuando regresen a México, los preolímpicos llegarán cargando una victoria humillante, pero Márquez, incólume el orgullo, traerá una derrota de la que jamás podrá sentirse avergonzado.

Así es la vida.

domingo, 9 de marzo de 2008

Fugaz

Hay ocasiones en que a la vuelta de la esquina un mínimo suceso cambia la perspectiva del día: un aroma, una imagen, una palabra, un sonido, un sabor, una textura. Qué sé yo.

El resorte que en el instante se dispara, provoca la recreación de un evento almacenado en la memoria por tiempo indefinido, lo mismo una horas que lustros o décadas.

El tiempo entonces, aún tiempo, lo es de un modo diferente, personal, íntimo y sugerente.

Ese instante se prolonga con matices qué sólo quien lo vive interpreta, mas caprichoso se fuga de la mente o se disuelve en la cotidianeidad, dejando acaso la sensación, a veces gozosa, a veces melancólica de un aspecto de nuestra vida que, por haber sido, hoy vuelve.

Tal vez, sea esta una forma de caer en cuenta que siendo quienes somos, lo somos de diversas y, en ocasiones, insospechadas maneras.