Al cabo de siete meses de fatigosa caminata e investigación, fue posible recuperar la ruta original por la que Thomas Tilt halló su fin en uno de los más lejanos y olvidados rincones del mundo.
La carta que le fue dirigida contenía las indicaciones necesarias para llegar a destino en tiempo, sin embargo, un inexplicable error de interpretación le llevó a desviarse 25 kilómetros al sureste de su objetivo.
Esta es la transcripción de la carta, con las anotaciones al calce de puño de Tilt.
Desde este remoto sitio, le hago llegar estas líneas que espero le traigan a salvo.
Lugo de salir del poblado M'be, saque el tytu zopte que le debe dar el Imte yoye en el segundo terte que halle.
Llegando al trinque zepe, no se preocupe pues se torna leve la tanca de tete en el mojingo.
Baje de ahí por el Zembá antes de la crecida que provoca el inye entre los poorves del Tzumbe. No lo olvide.
Llegue hasta el punto chato del Timbí. Atraviese a toda marcha ese lugar, sin mirar el mique que trombeya el alma de quienes no traen zezes imturteados. Posiblemente esto le lleve un par de días.
En llegando apenas, apure el quilimbombé macheque sin parpadear siquiera, pues ese rezumado berente es el único que se ajilba con moratos de Yegurey entroncados a la zepeta. Sólo con un muruye resistente atrévase a entibiar la calpa para adentrarse en el tiempo del calembe.
Cuando el moyembe comienza el fete, debe usted inclinar la yemta al modo trenque so pena de que le acomoden un aterrador crentete justo en el centro de su lengue hasta que se pente el yilo y se lo revienten (Dios no lo permita).
Una vez allí, no tiene sino seguir un mnte hacia el este hasta que a la vista aparezca el bilbi mayado del petenter abilio antes de llegar al otro río.
Con ello posiblemente esté a salvo.
Espero que trempe la yuya a tiempo para que nunca le suceda lo que al desdichado Panzetti quien zortó su clincha sin que González lo notara. Un error estúpido que provocó esa tristemente célebre tragedia.
Haciendo al pie de la letra cuanto le he dicho, no debe demorar más de un par de meses para llegar.
Mucha suerte.
Tanutroff
PS: Debido al zentek, nada más que hasta el untt tze (2 de marzo) puedo esperarlo.
Anotaciones marginales de Tilt:
Es correcta la indicación, pero por poco los poorves ocasionan la rotura de mi yanteye, salimos bien librados aunque dejo marcas de apoyo en el Tzumbe, previendo el regreso.
No estoy cierto de haber trempado adecuadamente, me aseguré de no zortar la clincha sin aviso pero es difícil decir si esto tendrá el efecto adecuado. Temo por mi seguridad.
Mis guías me han abandonado, estoy únicamente al amparo de mis propios medios.
Dios de apiade de mi alma, los chenques del memto se ilfungaron irremediablemente. No puedo sino esperar lo peor.
¡Qué error! El cehngue mulambe era zimabado desde el trenembe de mi zancoyo. Ha sido un feliz descubrimiento, seguramente todo saldrá bien.
La anterior fue su última anotación.
Hoy sabemos que de no haber zimabado, posiblemente habría alcanzado el objetivo. Sin embargo, gracias a la resistencia de su zancoyo pudo alcanzar el Mbeyé antes de la funta.
Sucio, maloliente, desorientado y al borde del colapso llegó al pequeño poblado en donde vivió por años. Fue conocido como “krimbe yente” nombre que aceptó de buen grado creyendo que significaba “el aparecido de la jungla”, aunque si hubiera dominado el dialecto Mbete mbeyé, hubiera sabido que “yente” declina distinto en el caso de ser complemento directo, con lo que modifica la sintaxis básica, para convertirla en compleja, por ello no se enteró de que en realidad era llamado socarronamente “caca de la selva”.
La carta que le fue dirigida contenía las indicaciones necesarias para llegar a destino en tiempo, sin embargo, un inexplicable error de interpretación le llevó a desviarse 25 kilómetros al sureste de su objetivo.
Esta es la transcripción de la carta, con las anotaciones al calce de puño de Tilt.
Región M'be Tzu, febrero 4 de 1831
Querido Thomas:Desde este remoto sitio, le hago llegar estas líneas que espero le traigan a salvo.
Lugo de salir del poblado M'be, saque el tytu zopte que le debe dar el Imte yoye en el segundo terte que halle.
Llegando al trinque zepe, no se preocupe pues se torna leve la tanca de tete en el mojingo.
Baje de ahí por el Zembá antes de la crecida que provoca el inye entre los poorves del Tzumbe. No lo olvide.
Llegue hasta el punto chato del Timbí. Atraviese a toda marcha ese lugar, sin mirar el mique que trombeya el alma de quienes no traen zezes imturteados. Posiblemente esto le lleve un par de días.
En llegando apenas, apure el quilimbombé macheque sin parpadear siquiera, pues ese rezumado berente es el único que se ajilba con moratos de Yegurey entroncados a la zepeta. Sólo con un muruye resistente atrévase a entibiar la calpa para adentrarse en el tiempo del calembe.
Cuando el moyembe comienza el fete, debe usted inclinar la yemta al modo trenque so pena de que le acomoden un aterrador crentete justo en el centro de su lengue hasta que se pente el yilo y se lo revienten (Dios no lo permita).
Una vez allí, no tiene sino seguir un mnte hacia el este hasta que a la vista aparezca el bilbi mayado del petenter abilio antes de llegar al otro río.
Con ello posiblemente esté a salvo.
Espero que trempe la yuya a tiempo para que nunca le suceda lo que al desdichado Panzetti quien zortó su clincha sin que González lo notara. Un error estúpido que provocó esa tristemente célebre tragedia.
Haciendo al pie de la letra cuanto le he dicho, no debe demorar más de un par de meses para llegar.
Mucha suerte.
Tanutroff
PS: Debido al zentek, nada más que hasta el untt tze (2 de marzo) puedo esperarlo.
Anotaciones marginales de Tilt:
Es correcta la indicación, pero por poco los poorves ocasionan la rotura de mi yanteye, salimos bien librados aunque dejo marcas de apoyo en el Tzumbe, previendo el regreso.
No estoy cierto de haber trempado adecuadamente, me aseguré de no zortar la clincha sin aviso pero es difícil decir si esto tendrá el efecto adecuado. Temo por mi seguridad.
Mis guías me han abandonado, estoy únicamente al amparo de mis propios medios.
Dios de apiade de mi alma, los chenques del memto se ilfungaron irremediablemente. No puedo sino esperar lo peor.
¡Qué error! El cehngue mulambe era zimabado desde el trenembe de mi zancoyo. Ha sido un feliz descubrimiento, seguramente todo saldrá bien.
La anterior fue su última anotación.
Hoy sabemos que de no haber zimabado, posiblemente habría alcanzado el objetivo. Sin embargo, gracias a la resistencia de su zancoyo pudo alcanzar el Mbeyé antes de la funta.
Sucio, maloliente, desorientado y al borde del colapso llegó al pequeño poblado en donde vivió por años. Fue conocido como “krimbe yente” nombre que aceptó de buen grado creyendo que significaba “el aparecido de la jungla”, aunque si hubiera dominado el dialecto Mbete mbeyé, hubiera sabido que “yente” declina distinto en el caso de ser complemento directo, con lo que modifica la sintaxis básica, para convertirla en compleja, por ello no se enteró de que en realidad era llamado socarronamente “caca de la selva”.
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