sábado, 3 de diciembre de 2011

Música


Como hace mucho tiempo no lo hacía, me puse a escuchar música. Pero en serio. Dediqué unas cuatro horas de cuidadosa y completa atención a ello.

De noche, en la obscuridad, sin distractores de ninguna especie.

Este ejercicio tiene el curioso efecto de provocarme, después de algunos minutos, algunas imágenes e ideas, o si se quiere algunas ideas en imágenes que luego tengo que convertir en palabras.

Sé que pueden parecer raras, algunos ejemplos:

El segundo movimiento del Invierno de Vivaldi debe ser escuchado en tonos marrones y gris, en una ciudad que se mira desde arriba, mientras que el segundo movimiento del Verano, se pasea por la parte baja de un muelle entre llovizna ligera.
Júpiter, de Gustav Holst, no debe escucharse en un cine, pues no cabe en la pantalla.
La voz de Stevie Nicks, está hecha del tronco húmedo de un roble irlandés.
While my guitar gently weeps, de George Harrison, nace gracias a una ola que rompe y se convierte en aire, lo que le permitió flotar y expandirse.
Long cool woman in a black dress, salió de cristal líquido que se hizo rítmico.
Au lait, de Pat Matheny, es una conversación en una calle mojada, vista en primera persona, sin interlocutor visible.

En general, la sesión estuvo matizada en verdes, con un tejido calado flotante e irisado en tonos púrpuras. Muy agradable.

A mí que no me cuenten, se me hace que mi señora Madre tomó algo raro en el embarazo...
***

jueves, 19 de mayo de 2011

Apócrifo ortográfico



La última coma que usé se remonta a 1983. Ese año decidí deshacerme de ese diablo en forma de signo ortográfico. No lo tolero. Su forma de punto mal hecho o borroneado me produce una repugnancia atroz.

"Es para manifestar una idea dentro de otra". Al cuerno son ello. Una idea no puede estar dentro de otra. No son matroshkas. Se dice lo que se ha de decir y ya está. Nada de recaditos cursis en la frase. Pura y llana la oración.

Su mismo nombre: "coma". Qué carajos es eso. ¿Un equívoco gastrortográfico?

Lo sé. Han de decirme que cambia por completo el sentido de una oración. Que hay muchos ejemplos. Todo lo he oído. Los casos los conozco. Por no usarla los omito. No me importa. El comunicado debe ser leído por quien lo entiende.

Hasta la saciedad la he visto. No hay engendro de escritor que no la adore. Es una epidemia.

¡Cómo me como las comas! Adoro masticarlas. Me gusta molerlas con las muelas y escupirlas bien ensalivadas.
Ahí tienen sus comas.

No las uso. Me he cerrado las puertas del mundo literario. No lo lamento.

Antes muerto que dar paso nuevamente a ese animalillo en mis escritos.

Escribiré solo. Me leeré solo. Nada más que la perfecta redondez de mis puntos. No hay sitio para ese adefesio.

Mi psiquiatra dice que no es normal esto. Él no sabe nada. Se afana en la mente ajena. Mi cerebro y yo no tenemos nada que explicarle.

Vivo feliz. No tengo ataduras. Las pastillas las sustituyeron.

Sólo yo y mis letras. Sueño con estar sólo con mis puntos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Marcha por la Paz

Asistí a la Marcha por la Paz.

No quiero entrar al debate acerca de si las propuestas presentadas son o no una solución a los problemas que enfrentamos. No lo sé. De lo que puedo dar testimonio es de haber sido testigo de una marcha que movió corazones. No todos, lo sé. Hay a quienes no les importa. Hay quienes se sumaron al contingente por oportunismo, por intentar sacar tajada para sus intereses o por ir a echar relajo. Allá ellos que, afortunadamente, fueron los menos.
Ver a Javier Sicilia a la vanguardia, en medio de tanta gente y verlo tan solo, tan todavía dolido, era un algo que se percibía para muchos de quienes le mirábamos. Muchos aplaudían, muchos sonreían, y no pocos tenían los ojos humedecidos.
Imaginar el dolor de un padre al perder al hijo es algo que ni siquiera me atrevería a comenzar a hacer. Soy padre y bien sé que es algo a lo que jamás y por ningún motivo podría enfrentarme.
Hubo un momento en la marcha, cuando cruzamos el Viaducto yendo sobre el Eje Central, en que el contingente se detenía y lanzaba gritos y aplaudia. Al llegar yo mismo al punto comprendí la razón. Viendo hacia el sur, se veía un larguísimo río humano y al ver al norte su torrente continuaba. Me conmovió. Nunca como en ese momento he sentido la legítima alegría de participar en un acto ciudadano, puramente ciudadano. Nos dimos todos un fuerte aplauso mientras en los rostros de todos se dibujaban sonrisas.
A mi lado, una señora ya entrada en años lo definió perfecto. Al ver ella misma esa gigantesca carvana unida sin necesidad de acarreos ni demagogias, con una cara brillante, exclamó: ¡Qué chingón!
Estamos hasta la madre, es cierto. No queremos más sangre, por ello una marcha por la paz, no un llamado a la violencia. Un ¡ya basta! No para rendirnos, sino para bien hacer lo que es debido.
Si de los más de ochenta mil que fuimos a la marcha, algunos pudimos comprenderlo, creo que hoy nuestra nación es un poco mejor.

domingo, 6 de febrero de 2011

Estancia

Y qué si no fuiste, es que acaso ¿por eso no estuve? No sé si por estar estuve, pues es la tuya es la única constancia que a mí importa y que es capaz o no de dar fe de mi ser sensible en ese instante. Acaso por estar estuve o no, pues no estabas. Hay veces que en mi alocada percepción sólo tu presencia esquiva hacer valer mi ser y mi estar valida. No lo sé.

Sólo quisiera que dieras constancia de mi fugaz presencia. De mi, tal vez, necia insistencia en que tú al estar concedas validación constante, firme, corroborable. Que aun sin quien diga que en algo importo, existo y soy presencia.

Tal vez en el recuerdo, tal vez en inconsciencia, pero espacio al fin, verificable no necesariamente desde la materia sino únicamente desde el recuerdo, que aunque siendo etéreo, a mi ser puede dar sustancia y corroborar mi existencia.

No me olvides.

lunes, 11 de octubre de 2010

Apócrifo etimológico

Perpilpek es la palabra clave con que está construida la extraordinaria “De Velum incognitus” obra considerada como guía sin par en la interpretación de los sueños.

Conocida por apenas unos cuantos, fue celosamente guardada de los ojos profanos.

Durante siglos, nada más que una centena de privilegiados pudieron posar la mirada sobre ella y sólo trece, sí trece y ni uno más pudieron estudiarla a placer. Soy el último de ellos.

A mis manos llegó por una serie de casualidades, o causalidades dirían tal vez mis amigos. No lo sé de cierto y tampoco me quita el sueño.

El caso es que desde 1532, gracias a la paciencia y sapiencia de Robert de Mors fue posible establecer que la totalidad de sus 717 endecasílabos estaban cuidadosamente distribuidos alrededor de la extraña palabra. Su labor estuvo cerca de llegar a buen puerto, sin embargo su infatigable manía de exagerar, si bien lo convirtió en uno de los más celebrados contertulios de su tiempo, en este caso lo llevó a errar en la extensión del término “pinus”.

Perpilpek. Una y otra vez: Perpilpek . Llegados al punto de la interpretación total del sentido de la obra, la pieza faltante, el eslabón que impidió siempre el cierre de la cadena fue Perpilpek.

Leblanc propuso que Perpilpek era nada más que un faltante puesto a propósito para que la obra adquiriera sentido en función de la psique del lector. Siendo lo brillante que es la propuesta, no resultó de todo convincente, especialmente cuando se comprobó que hacia el párrafo 611 la falta de sentido de la palabra hacía imposible la lectura coherente con los endecasílabos 615 y 616.

Ya en el siglo veinte, se dice que el mismo Freud pudo leer la obra y que gracias a él fue posible entender la relación entre el concepto ‘somnus’ y ‘suctio’ en 313 y 430 de donde se establece el vínculo madre-hijo dentro de la interpretación de la forma del sueño para el adulto. Un hito.

Evidentemente, la falta de sentido mantuvo en vilo a los pocos enterados de la existencia del libro. Acicateó las labores y esfuerzos de una centena de mentes y encendió en sus corazones una incontrolable ansia de conocimiento. Fue en vano.

Pero yo he tenido en mis manos la llave que abre ese cofre y la he usado sin dilación. Aun en contra de Largenn, quien –maldito sea- ha hecho cuanto ha estado en su mano por impedir que culmine mi obra. Ha fallado miserablemente.

La más reciente carta de mi fiel amigo (lo siento, no puedo revelar su nombre) me puso en la vía correcta. El secreto de la palabra no está en su contenido hermético, como sospechó en algún momento Le Beau, ni en la numerología contenida, tesis sostenida por un grupo de cinco seudo estudiantes trasnochados e irreverentes que se hacían llamar a sí mismos los “neopitagóricos”. ¡Habrase oído semejante estupidez! Hay que ir más atrás. Hasta lo más lejano del lenguaje, hasta casi su origen mismo.

He descubierto, he develado el asunto.

Perpilpek son tres palabras en una.

'Per' que es antiquísimo prefijo indoeuropeo para ‘hacia adelante, a través de’ y de donde derivan palabras tan aparentemente disímbolas como albaricoque, barlovento o desperdicio. Es cierto.

'pil' que es la parte más nueva de la palabra, es en realidad la contracción de ‘pilum’ el filamento cilíndrico que sale de la piel de los mamíferos. El pelo.

Y, esta es la clave, la parte final 'pek' que se esconde en la raíz de ‘peine’ es decir del latín ‘pectinem’, acusativo de ‘pectem’ que a su vez proviene de una palabra mucho más vieja, más rural, más de la vida bucólica y sencilla. Viene del indoeuropeo ‘pek’ que no significa otra cosa más que ‘esquilar, arrancar la lana’.

El maldito libro es una broma que se ha extendido por siglos. El eje interpretativo, la llave que rompe el hermético candado del enigmático “De velum incognitus” es, literalmente: síguele, que esto es una tomada de pelo. Qué minúscula su progenitora.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Septiembre 2010

Más de lo que ya era demasiado, menos de lo que era necesario. Por lo visto no estamos a la altura. En cuestión de responsabilidad histórica nos hemos vuelto indiferentes, cuando no cínicos. En cuanto al conocimiento de cuanto ha de saberse, ignorantes.

Una y otra vez pasa la rueda acerada machacando incansable los rieles que tunden a los durmientes tendidos.

Si algo esperábamos de nuestra capacidad, tal vez nos quedamos cortos. No somos malos. De hecho, aun y cuando el corifeo noticioso se empeña en hacernos ver que la maldad campea, lo cierto es que seguimos siendo mayoría los buenos, aunque esto pareciera dolerle a algunos.

En el gigantesco reloj, el minutero se despereza al paso del segundero alocado y así reúne fuerza para llevar cada hora hasta el final del día.

Una lástima, somos muchas veces lentos, otras francamente perezosos ante lo que debería cambiar frente a nuestro ojos y no por sí mismo, sino como resultado de nuestras acciones. Hay un camino largo, lo que no está claro es hacia donde queremos que nos lleve.

Una neblina ligera que al frente cubre la nave, sin gobierno que guíe, las velas que empujan la nave sólo han de servir al desastre.

Es 2010.

viernes, 16 de julio de 2010

Noche triste

No conocí al pequeño Jonathan, pero sentí su partida.

El pasado 23 de mayo de este 2010 fue atropellado mientras andaba en su bicicleta. Fue un camión. El conductor, dicen, iba borracho y quizás drogado. No se detuvo. Intentó huir. Cobarde.

Ayer por la noche, el grupo de los Bicitekas colocó una bicicleta blanca en memoria del pequeño, en el sitio en que ocurrió la tragedia. Desde hace algunas semanas "ruedo" con ellos y asistí al evento. Fue un momento triste. A pesar del minuto de aplausos tributados y el repiquetear de las campanillas y timbres... no hay cómo permanecer ajeno al dolor de la familia, ni cómo no conmoverse ante la idea de una vida cegada tan pronto, tan sin sentido.

Anteriormente, hace muy poco se había puesto un triciclo en otra parte de la ciudad en memoria de un hecho de indignante semejanza, acontecido a un pequeño llamado Christian, quien también perdió la vida.

Ambos casos exigen justicia, no venganza, sólo justicia

No podemos permitirnos continuar viviendo así, dejando en manos irresponsables la conducción de vehículos, especialmente los de gran tamaño o los destinados para el transporte público. Tampoco podemos seguir planeando las ciudades para los automóviles en lugar de hacerlo para las personas. Es reprobale, es inequitativo, cruel.

viernes, 14 de mayo de 2010

Mayo

Tras la noche, el día.
Luego de la tempestad viene la calma,
En fin, los lugares comunes para hacernos creer y a veces hasta creernos a nosotros mismos que pronto ha de pasar aquello que nos acongoja, que nos preocupa, que nos complica la existencia.

En mi caso, no es que ya se haya levantado portentoso y fulgurante el astro rey a iluminar mi día y entibiar mi cuerpo con sus amigables rayos.

Nel, todavía no es así.

Pero estoy mejor, mucho mejor. Con más fuerza de la que esperaba, con más entereza de la que suponía. Tomando vuelo para nuevas alturas, con vista más clara. Valga lo dicho para el sentido y sus alcances.

No leo el futuro, pero voy a consolidar uno.

Por acá y allá nos vemos.

viernes, 1 de enero de 2010

Una de vaqueros

Inicio el 2010 recordando una narración que me hiciera mi hijo cuando él tenía tres años de edad.

La escena: Enriquito juega con un millardo de muñequitos en el piso de su cuarto, vestido con botas vaqueras, pantalón corto, camiseta, chaleco y sombrero de Woody (remember Toy story), mientras un servidor, panza pa arriba, también en el suelo, intenta leer.

- ¿Papá?
- ¿Mmmm?
- ¿Te cuento un cuento?
- Sale

Pus fíjate que eran unos vaqueros que estaban en el campo, y llegaron unos malos. Y los vaqueros les dispararon y les decían ¡Váyanse malos!

- Y ¿qué crees?
-¿Qué?


Que después llegaron unos lobos y se comieron a los malos y los vaqueros les dispararon a los lobos y los llevaron al río. Y luego llegó una ballena con cocodrilos y los cocodrilos se comieron a los lobos y luego la ballena se comió a los cocodrilos y ya cuando estaba en el mar la ballena, los malos se salieron y regresaron al campo

-Y ¿qué crees?
- ¿Qué hijo?


Que les dijeron a los buenos que ya no eran malos y que ahora eran güenos:
- ¡Hola vaqueros!, ya no somos malos, ahora somos güenos… juegamos?
- ¿Ya van a ser vaqueros?
- ¿Sí!
- ¿Y van a ser güenos?
- ¡Sí!
- Entonces… ¡sale, si juegamos!

Y se pusieron a juegar en el campo y entonces, ¿qué crees Papá?

- ¿Qué pasó m’hijo?
- Que llegaron otros malos y…oye Papá, (mientras me quita el libro de enfrente) ¿mejor quieres juegar a los vaqueros?
- Sale… vamos a juegar!


Parece que fue ayer.
***

domingo, 27 de diciembre de 2009

2009, adiós.

Se va a la una, se va a las dos, se va este 2009 y muchos diremos que ¿cómo que se nos fue, si me debía? Pues como pocos, este año quedó a deber para muchos.

Una severa crisis, malos resultados en lo económico, una lucha difícil y cruel para contener al crimen, productividad en picada, niveles de corrupción que espantan, apenas calificamos al mundial de fut, la influenza no se marcha, los capitales no se quedan, los partidos están bien partidos, cámara con lo que pasa en las cámaras, y del empleo mejor ni hablamos.

El México el hilo está delgado y no faltan manos irreflexivas e incompetentes que insisten en tensar el asunto.

Llegará el 2010 entre brumas, cargado de dudas. Ojala que sea de recuperación, de estabilidad, de paz. Será el año del bicentenario del inicio de la llamada lucha por la Independencia, del centenario de la llamada Revolución. Ya habrá tiempo y espacio para tratar ambos temas.

Por lo pronto, a cerrar un año que muchos desean poner en el olvido. No soy de esa opinión, este puede ser un periodo que deje algunas lecciones duras, hasta crudas, pero netas, verdaderas. Como ríspidos cortes de acantilado, marcados por el sol a plomo; duros, filosos, sin delicadeza ni ambagues.

De cada uno depende plantarse y aceptarlas entera y humildemente

Por mi parte, sólo me queda intentar aprender de lo acontecido, en la medida que me permitan mis limitadas capacidades.

En lo que sí no tengo por qué medirme es en desearte a tí, que lees ahora mismo estas líneas, que te vaya excelentemente bien, que todos tus proyectos se realicen, que te la pases de poca, que la crisis te haga los mandados y que todos y cada uno de quienes quieres estén rozagantes, contentos y sanos durante todo el año.

Un abrazote, mil gracias por la compañía!
***

jueves, 10 de diciembre de 2009

Apócrifo explorador


Al cabo de siete meses de fatigosa caminata e investigación, fue posible recuperar la ruta original por la que Thomas Tilt halló su fin en uno de los más lejanos y olvidados rincones del mundo.
La carta que le fue dirigida contenía las indicaciones necesarias para llegar a destino en tiempo, sin embargo, un inexplicable error de interpretación le llevó a desviarse 25 kilómetros al sureste de su objetivo.

Esta es la transcripción de la carta, con las anotaciones al calce de puño de Tilt.

Región M'be Tzu, febrero 4 de 1831
Querido Thomas:
Desde este remoto sitio, le hago llegar estas líneas que espero le traigan a salvo.
Lugo de salir del poblado M'be, saque el tytu zopte que le debe dar el Imte yoye en el segundo terte que halle.
Llegando al trinque zepe, no se preocupe pues se torna leve la tanca de tete en el mojingo.
Baje de ahí por el Zembá antes de la crecida que provoca el inye entre los poorves del Tzumbe. No lo olvide.
Llegue hasta el punto chato del Timbí. Atraviese a toda marcha ese lugar, sin mirar el mique que trombeya el alma de quienes no traen zezes imturteados. Posiblemente esto le lleve un par de días.
En llegando apenas, apure el quilimbombé macheque sin parpadear siquiera, pues ese rezumado berente es el único que se ajilba con moratos de Yegurey entroncados a la zepeta. Sólo con un muruye resistente atrévase a entibiar la calpa para adentrarse en el tiempo del calembe.
Cuando el moyembe comienza el fete, debe usted inclinar la yemta al modo trenque so pena de que le acomoden un aterrador crentete justo en el centro de su lengue hasta que se pente el yilo y se lo revienten (Dios no lo permita).
Una vez allí, no tiene sino seguir un mnte hacia el este hasta que a la vista aparezca el bilbi mayado del petenter abilio antes de llegar al otro río.
Con ello posiblemente esté a salvo.
Espero que trempe la yuya a tiempo para que nunca le suceda lo que al desdichado Panzetti quien zortó su clincha sin que González lo notara. Un error estúpido que provocó esa tristemente célebre tragedia.
Haciendo al pie de la letra cuanto le he dicho, no debe demorar más de un par de meses para llegar.
Mucha suerte.

Tanutroff

PS: Debido al zentek, nada más que hasta el untt tze (2 de marzo) puedo esperarlo.

Anotaciones marginales de Tilt:

Es correcta la indicación, pero por poco los poorves ocasionan la rotura de mi yanteye, salimos bien librados aunque dejo marcas de apoyo en el Tzumbe, previendo el regreso.

No estoy cierto de haber trempado adecuadamente, me aseguré de no zortar la clincha sin aviso pero es difícil decir si esto tendrá el efecto adecuado. Temo por mi seguridad.

Mis guías me han abandonado, estoy únicamente al amparo de mis propios medios.

Dios de apiade de mi alma, los chenques del memto se ilfungaron irremediablemente. No puedo sino esperar lo peor.

¡Qué error! El cehngue mulambe era zimabado desde el trenembe de mi zancoyo. Ha sido un feliz descubrimiento, seguramente todo saldrá bien.

La anterior fue su última anotación.

Hoy sabemos que de no haber zimabado, posiblemente habría alcanzado el objetivo. Sin embargo, gracias a la resistencia de su zancoyo pudo alcanzar el Mbeyé antes de la funta.

Sucio, maloliente, desorientado y al borde del colapso llegó al pequeño poblado en donde vivió por años. Fue conocido como “krimbe yente” nombre que aceptó de buen grado creyendo que significaba “el aparecido de la jungla”, aunque si hubiera dominado el dialecto Mbete mbeyé, hubiera sabido que “yente” declina distinto en el caso de ser complemento directo, con lo que modifica la sintaxis básica, para convertirla en compleja, por ello no se enteró de que en realidad era llamado socarronamente “caca de la selva”.
***

Se nos jué

Vaya, vaya, pues con el asunto del ahora exjefe Delegacional Rafael Acosta no hay modo de dar una, estando a punto de tenerlo todo, resulta que falsificó documentos oficiales. Y renuncia, dicen, para no ir a la cárcel.

Lo que me deja una duda: ¿Quién estaría facultado para otorgar el perdón?
Me doy.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Iztapalapa

Se fue noviembre sin una sola letra. Mal modo el mío.

Pero bueno, ni hablar (o escribir), unas líneas no vienen mal.

No deja de llamar mi atención el caso de Rafael Acosta Ángeles (a) Juanito, el controversial Jefe Delegacional electo y en funciones (manque algunos les duela) para Iztapalapa.

Para algunos, un traidor que se desdijo ante la palabra empeñada únicamente por ambición, a sabiendas de que ocupa un puesto que no hubiese ocupado nunca de no haber mediado la intervención de AMLO para apuntalar a Clara Brugada, llamada Clarita, en su carrera por la titularidad.

La historia de suyo da para una novela o una película. Está guiada por la ambición, la traición y el cinismo.
El protagonista tiene ese aire del perpetuo perdedor, bueno pero con mala suerte y al que al fin le llega su hora, del estilo de esos melodramas que tan asiduamente se filmaran en nuestro país durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, que tanto se encarnaron en el imaginario popular. ¡Caray! casi me puedo imaginar el reparto: David Silva, Carlos López Moctezuma, Fernando Soto Mantequilla... pero no nos desviemos del tema.

Como se sabe, Juanito pidió licencia, Clarita le entró al puesto y sus huestes estaban felices de echar al peculiar personaje de lo que creen que les pertence. Mas, de veras que no atendemos las enseñanzas del Chapulín Colorado, no contaban con su astucia. A pesar de que le bloquearon el edificio y le hicieron plantón. Rafael Acosta regresó por sus fueros. Entró a las oficinas, colocó sellos, pidió renuncias, hizo nombramientos, hizo valer viejas alianzas, exhibió nuevas y no dejó títere con cabeza.

Por supuesto, entre quienes la apoyan y en la propia Clarita esto fue poco menos que motivo para una apoplejía. Estan sumamente enojados. Bueno, un grado más allá...

Hoy la Asamblea de Representantes de Distrito Federal, ahora busca remover del puesto a Juanito, destituirlo, con motivo de la supuesta ingobernabilidad que provoca en la demarcación. Es decir por los desmanes que pudieran cometer los seguidores de Clarita...

En resumen, la situación ha sido esta:

Como no pusieron a la candidata que querían dentro de un partido, alguien le pidió de favor a otro candidato, de otro partido que actuara como hombre de paja para que la gente votara por él, ganara la eleción y luego renunciara para que la candidata del primer partido pudiera gobernar. Por increíble que parezca, así ocurrió, la gente votó por el otro para que ganara la una.
Sin embargo, ya metido en el papel de representante del popolo, el otro se arma de aliados, de bien intencionados, de políticos y de lambiscones y se da cuenta de que si ganó la elección es porque el pueblo así lo decidió y él, como es un demócrata, debe respetar ese mandato.
Al ver esto, la una y sus aliados deciden acudir a la vía legal e institucional para mandarlo a su casa de vacaciones forzosas. Es correcto, quienes torcieron la institucionalidad de la elección y de la pertenencia partidista ahora quieren esgrimir el derecho a su favor.

Y luego nos extrañamos de que nadie nos tome en serio.

En mi opinión, el asunto fue un mal cálculo. Se perdió la proporción, les falló la prospectiva, se rompió el esquema, vaya para decirlo técnicamente: se les chispoteó.

Aunque nadie quiere líos gordos y una llamarada puede ser el inicio de una conflagración, que la pinta institucional prevalecezca parece ser lo recomendable; de ser así las cosas, Juanito tiene buenas probabilidades de quedarse a gobernar y de que la Ley lo proteja. Adicionalmente, no es despreciable el hecho de que varios actores de peso ven con muy buenos ojos que el jugoso presupuesto de la Delegación quede lejos del alcance de quienes suponen los pueden usar con fines electorales rumbo al 2012.

Caras vemos, presupuestos no sabemos...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Catorce

El 30 de octubre cumplió 14 años el hijo mío, querido de mi corazón.
Fuimos a comer acompañados de dos de sus amigos y su madre, a Italianni's de Santa Fe. Puras risas, tonteras y más risas entre el trío de adolescentes.
Veo a Enrique y parece mentira que apenas ayer lo cargaba, le hacía avioncito, jugábamos luchitas (bueno, eso todavía) y ahora es un larguilucho mozalbete más alto que sus progenitores.

Le llevé de regalillo pal día, un DVD de Led Zeppelin y una bufanda.
Digo, ya anda en ondas más creciditas y resulta que le gusta el rock. Bueno pues un obsequio que esté en sintonía, no?

Al salir de la comida, los tres alegres compadres decidieron entrar al cine, pero eso sí, solos. No es cosa de quemarlos socialmente acompañádolos, ellos ya deciden y hacen sus cosas, ok?. Al llegar a taquilla, se pusieron de acuerdo y decidieron ver... Toy Story en 3D.
Esos adolescentes...

Su mamá y yo, nos retiramos sonrientes a ver aparadores.
Fue una grata tarde.

Un abrazo grande, enorme, para mi muchachote. Se lo merece, ¡Es un buen chico!

lunes, 26 de octubre de 2009

Paseo ciclista


Este domingo 25 de octubre de 2009 me había propuesto completar el circuito ciclista que el último domingo de cada mes se realiza en esta capital mundial del imeca y el tlacoyo.
Con ese propósito me dirigí hacia la colonia Condesa a bordo de mi súper chevy, con todo y bici.

A un par de cuadras del circuito me estacioné.

Monté en mi jumento de aluminio y acero y a darle al pedal.

Ya había asistido a los paseos dominicales, que van desde El Ángel hasta el Zócalo, pero nunca había intentado recorrer completo el llamado "Ciclotón", que es un anillo de 30 kilómetros de circunferencia.

Como en los paseos anteriores, es un rato realmente agradable el que se pasa mientras se recorren las calles sin vehículos automotores y en compañía de decenas de ciclistas, patinadores y viandantes. Es una hermosa ciudad, la gente es veinte veces más amable y el ambiente es de contento general.

La bicicleta posee el encantador poder de transportarnos siempre a momentos felices de la vida, a tiempos más relajados que se acompañan de frescas brisas. En un día soleadito, en una calle arbolada, ir en dos ruedas de cara al viento es un puro contento.

En fin, tomé Reforma, Avenida Juárez, Bolívar, Salvador, 20 de noviembre, Fray Servando, Taller, Francisco del Paso y Troncoso, Viaducto, hasta Río Churubusco o, si se quiere, el circuito interior, digamos a la altura del Palacio de los Deportes, hasta ahí todo había sido cocer y cantar. No contaba con los puentes a desnivel durante el resto del trayecto.

Pedal y fibra, decía mi padre, y ahí te voy. Sin falsa modestia he de decir que no flaqueé en ninguno de ellos. Cada puente, llegado su turno, me vio subirlo con ritmo (pausado, tampoco se trata de presumir) y bajarlo en veloz desliz.
Aunque he de confesar que llegando al cruce con Tlalpan comencé a calcular cuánto me cobraría un taxi por llevarme con todo y bici hasta mi auto, sin embargo, terminando de subir el cruce con División de Norte, sentí nuevo ánimo, y ahí mismo recobro el gusto del paseo. Paso por encima de Cuauhtémoc (la avenida, no nuestro prócer), enfilo hacia Universidad, lo paso casi silbando (zigzagueando en la subida, una técnica que hace dos puentes inicié ante la mirada casi divertida de algunos otros pero que a esta altura ya utilizan más de tres) llego hasta Insurgente y ahí nos detiene el semáforo. Cruzamos y nos enfilamos a Patriotismo, una vez ahí, me voy llenando de alegría. Es seguro que voy a terminar el recorrido, pero ahora amenazan unos negros nubarrones con liberar su carga y empaparnos de un momento a otro. Le pongo velocidad al asunto.

Nos adentramos en la Condesa y al ver la esquina de Vicente Suárez, me enfilo hacia mi coche.

- Ya nos abandona joven? Me dice jocoso un poli cuando ve que salgo de la vía ciclista.
- Nop, ya acabé el circuito! Le digo sonriente
- ¡Vientos! Me dice con el pulgar levantado

Llego al súperchevy, desmonto la bici, la achico, la guardo. Terminé.
Me acomodo en el asiento y en ese instante comienza a llover. Para mí, en el rompecabezas que puede ser lo cotidiano, hoy todo ha encajado perfecto: la ciudad, la bicicleta y el tiempo.
***

martes, 20 de octubre de 2009

Amostazarse

Como me pasa de tiempo en tiempo, curioseo por el diccionario que don Sebastián de Covarrubias titulara como Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611).
Más que buscar en específico (aunque lo he tenido que hacer alguna vez), voy paseando por las páginas viendo las palabras y sus explicaciones.
Valen muchas lo que un viaje al pasado.
Me llama la atención que 'México' aparece desde entonces así, con su 'x'; y que no obstante lo cual todavía haya quienes continúan escribiéndo 'Méjico', especialmente en la Península Ibérica.

Bueno, geografía aparte, traigo un término que jamás había escuchado, que me ha resultado muy simpático y que pienso utilizar a la primera provocación.

AMOSTAZARSE. Vale enojarse, porque así como el humo de la mostaza fuerte sube a las narices y las hincha y pone coloradas, así el enojo y la cólera envían a las narices semejantes humos con que alteran al hombre y le sacan de juicio, poniéndole en furor; y así decimos: Guarda no se me suba la mostaza a las narices. 2. Amostazado, el que está sentido y con ánimo de vengarse.

Así que ya lo saben: cuidado con que alguien se amostace, porque puede llegar a sentirse amostazado y entonces sí: ¡aguas!

Está genial.
***

domingo, 4 de octubre de 2009

Cero y van dos

Así o asado pero tan pronto como cada día dejó correr sus minutos en hordas de segundos hasta invadir dos vueltas completas al calendario, así se fue este tiempo hasta alcanzar el segundo aniversario de escribir en este espacio.
Gracias a cada uno y cada una de quienes se han dado una vueltecita por esta su casa, aunque a veces haya tiradero.

Buena fortuna a tod@s!



PS: Por supuesto, dos de octubre no se olvida.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un pasito

Hay momentos que sólo al paso del tiempo sabemos su dimensión.
Ayer por la noche, me costó un trabajo enorme conciliar el sueño. Vuelta para acá, ahora para allá, una partida de solitario, lectura, hasta sentir como el párpado se espesa y pesa.
Apago la luz. Giro y me duermo... quince minutos.
Es claro que la presión para nivelar la nave se va sintiendo, me digo a mí mismo que en todo caso, tampoco se trata de hacerle al héroe. Mañana reorganizo mis papeles y vuelvo a dirigir las baterias a lo que había venido haciendo.
Más tranquilo, intento dormir, comienzo a oir música con mis audífonos, me entran ganas de echarme una bailadita. ¿Y por qué no? Me levanto de la cama y a oscuras bailo un par de rolas del maese Marley. Recupero el buen humor.
Me acuesto nuevamente, cierro los ojos y pienso que, pase lo que pase, lo único que requiero es no perder el ánimo ni dudar de mi propia capacidad para hacer lo necesario y lo debido. No tengo por qué flaquear. Me duermo.

La primera llamada de la mañana: "Enrique nos podemos ver a las diez? Quiero cerrar el pedido"
Estoy a la hora convenida y salgo a las 12 con un cheque en la mano -el primero en un buen rato- y una sonrisa en la cara. No es mucho, pero es mío.

Puede ser un inicio o un epílogo, no lo sé, ya se verá.
Ah! pero eso sí, nada le quita su sencilla alegría a este pequeño episodio.
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sábado, 19 de septiembre de 2009

Hoy en el pasado

Para Deniche

Llega en pies de algodón, suave y definido el recuerdo de un algo que nos toca, súbito pero gentil nos captura, nos lleva desde hoy hasta allá, atrás, a un punto acidulado, azur, malva, grana o sinople lejos, tanto como ayer, tanto como veinte años o más en el pasado.

Nos vemos ahí y ahí nos vamos.

Nos llevan a los sabores, se renuevan aromas y el momento se matiza con colores, mientras campean por la mente lo mismo el candor que la tristeza, la carcajada o la vergüenza, aciertos y errores. Aquella pequeñas cosas, cuenta y canta Serrat, que nos dejó tiempo de rosas, en un rincón, en un papel, en un cajón.

Y queremos saber de ella, quieren saber de él. Alegrarnos porque está bien, invitarle a charlar, a verse en un café y que sólo dos lo sepan, no porque esté mal, sino porque así es como debe ser, para que tenga sentido, para que nos haga bien, ese sabernos hoy un poquito en el ayer.
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